Akima y su aventura en París: entre el glamour de las pasarelas y dormir en una estación de tren

Akima vivió una temporada intensa en las pasarelas europeas. La modelo y actriz colombiana pasó por Milán, donde desfiló para Neithan Herbert —el primer mexicano en esa semana de la moda—, y luego aterrizó en París como invitada al desfile de Johanna Ortiz.
Si creen que la moda es solo maquillaje y luces, Akima nos bajó de esa nube. Para ella, la semana de la moda es un espacio de libertad y creatividad, pero también de caos y cosas improbables. En una lista de anécdotas que parecen sacadas de una película, contó que abrió un desfile en la Ópera de París, posó para Vogue, se compró un vestido Prada vintage y, en el lado menos glamuroso, le tocó dormir en una estación de tren en Suiza. Además, se puso la capa de heroína y evitó que dos hombres mayores fueran robados.
El peso de la pasarela y el orgullo latino
Para Akima, hay una diferencia gigante entre ir como invitada y trabajar en la pasarela. Según ella, lo segundo es mucho más exigente porque implica ser evaluada, recibir muchos "no" y tener la disciplina de seguir intentando.
Sobre su invitación al desfile de Johanna Ortiz, la artista confesó que ha tenido el nombre de la diseñadora muy presente por ser una de las primeras colombianas en posicionarse internacionalmente. Akima recordó que usó su primer vestido de Ortiz hace unos años para una premiere y subrayó lo importante que es que los latinoamericanos estén presentes en esos espacios de la industria.
De Cali para el mundo
El vínculo con Cali también salió a flote. Akima, quien vivió unos años en la ciudad, contó que la colección de Ortiz la transportó a los días en que acompañaba a su mamá de compras por Chipichape. Dice que busca conservar la mirada inocente de esa pequeña niña caleña.
Al cerrar, Akima reflexionó sobre el talento de la región y afirmó que ahora encuentra diseñadores latinoamericanos en cada lugar que visita, con mucha más visibilidad y plataformas. "Aquí estamos, somos latinoamericanos. No somos una sola cosa. Somos un universo inagotable, diverso y completo", sentenció.
La verdad, pasar de dormir en un tren a abrir un desfile en la Ópera de París es el nivel de intensidad que necesitamos en nuestras vidas. ¿Ustedes se aguantarían el caos de la moda por un vestido Prada vintage?
