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La fiebre de las residencias musicales: por qué los artistas latinos apuestan por quedarse en un solo lugar

Bad Bunny, Shakira, Carín León, Maná, Marc Anthony y Los Bukis tienen algo en común: se han vuelto las caras de las residencias musicales en los últimos dos años. Esta tendencia ha cobrado fuerza entre los músicos latinos más famosos, pero no siempre tuvo este prestigio. Todo empezó el 20 de abril de 1955 con el pianista Liberace, quien lanzó el concepto con conciertos en la sala The Clover Room del Riviera Hotel en Las Vegas.

Liberace se volvió sinónimo de esa ciudad, al igual que Frank Sinatra y el Rat Pack —integrado por Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop—, quienes se quedaron años en el Casino Sands. El éxito de estos artistas atrajo a Elvis Presley, quien entre 1969 y 1976 ofreció 636 conciertos totalmente agotados en el International Hotel, ahora conocido como Westgate Hotel.

El efecto Bad Bunny

Para la música latina, el punto de inflexión fue la residencia de Bad Bunny, el cantante puertorriqueño. Su espectáculo “No me quiero ir de aquí” consistió en más de 30 conciertos realizados entre el 11 de julio y el 20 de septiembre de 2025 en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot.

El impacto fue una locura económica. La agencia Discover Puerto Rico estimó que el evento generó casi US$ 200 millones para la isla. Además, las búsquedas de vuelos subieron un 12% y la ocupación hotelera se disparó un 70% comparado con la misma época del año anterior. El toque maestro fue que Bad Bunny anunció que no llevaría su gira “Debí tirar más fotos” a Estados Unidos, haciendo que su estancia en Puerto Rico se sintiera exclusiva y hasta histórica.

La experiencia de Shakira en Madrid

Shakira, la cantante colombiana, aplicó la misma lección el 18 de septiembre al iniciar una residencia de 13 conciertos en Madrid. La artista entendió que quedarse en un solo lugar requiere dar algo distinto a lo que se ve en una gira normal. Así creó el Macondo Park, un recinto en el Iberdrola Music del distrito de Villaverde que estará abierto hasta el 12 de octubre.

Este lugar es básicamente un homenaje al pueblo de la novela “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez y cuenta con ocho pabellones dedicados a la música, la moda, la gastronomía, la literatura, el arte, el cine, la cultura infantil y el universo de la cantante, además de espacios para la danza. Para subirle el nivel, hasta tuvo a Dua Lipa como invitada en el escenario.

¿Negocio solo para unos pocos?

El cambio de estrategia es total. Como dice Polo Troconis, director de programación de Mix 98.3, Amor 107.5 y Uforia Rock en Miami, ya no se trata de llevar al artista hacia el público, sino de crear un destino para que el público viaje hacia el artista. Esto genera una conexión emocional fuerte con el lugar de origen y mueve toda una industria de hoteles y restaurantes.

Sin embargo, no cualquiera puede jugar en esta liga. César Miguel Rondón, autor de “El libro de la salsa”, explica que montar estos shows es preferible porque las giras modernas son demasiado complejas. Pone como ejemplo el último concierto de Rosalía, de enorme complejidad y con toneladas de equipos.

Rondón advierte que esto ha creado una brecha. Mientras que Ricardo Montaner tiene sus boletos agotados para el concierto del 13 de octubre en el Movistar Arena de Madrid, eso sigue siendo el modelo tradicional de dos horas de show. Las residencias, al crear ciudades temporales, son un negocio reservado para súper estrellas del nivel de Adele o Harry Styles. Los demás músicos simplemente darán su concierto, los aplaudiremos y ya.

¿Se imaginan que sus artistas favoritos monten un parque temático en su ciudad o seguimosconformándonos con el concierto de dos horas?

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.