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“No tenés corazón”: el choque total entre Celeste Cid y Marcela Kloosterboer por los recuerdos de los chicos

via Instagram @mcelestia

Celeste Cid y Marcela Kloosterboer se sentaron a charlar sobre un tema que es detonante en cualquier casa con chicos: qué hacer con los recuerdos materiales de la crianza. En una conversación subida al canal de YouTube de Kloosterboer, las actrices pasaron revista desde los cuadernos y las carpetas escolares hasta los juguetes y las zapatillas que pasan de un hermano a otro. Lo que empezó como una pregunta simple terminó exponiendo dos filosofías de vida completamente opuestas frente a la acumulación de objetos.

Marcela Kloosterboer es actriz y modelo argentina de origen neerlandesa, mientras que Celeste Cid es actriz argentina. Sus métodos para gestionar los trabajos escolares son muy distintos.

El drama de las carpetas y el corazón

Todo arrancó cuando Marcela le preguntó a Celeste si ella era de las que guardan las carpetitas y los cuadernitos de los chicos. La respuesta de Cid fue inmediata y tajante: “Todo tengo”. Esta confesión disparó un intercambio donde quedó claro que, mientras una atesora cada etapa, la otra prefiere soltar casi todo.

Kloosterboer admitió que no guarda todos los trabajos escolares de sus hijos y que, a veces, los chicos mismos encuentran sus antiguas carpetas mientras están en las cosas destinadas al reciclaje. Según contó la actriz, esto no cae bien en su casa y suele generar reproches por parte de los chicos. “Todo tiro. Mis hijos encuentran sus carpetas en la recicladora y se enojan”, confesó Marcela.

La reacción de Celeste fue de total shock, aunque con un toque de gracia. Primero soltó un “Ay, boluda”, sorprendida por la confesión, y más tarde, después de escuchar la explicación de su compañera, fue directa con la crítica: “Pero no tenés corazón”.

Dibujos enmarcados versus la recicladora

Para Celeste Cid, los objetos de la infancia no son simples cosas que ocupan espacio. La actriz explicó que conserva muchísimos dibujos enmarcados porque le cuesta desprenderse de las piezas que la remiten a los primeros años de crecimiento de sus hijos. Ante esto, Kloosterboer fue sincera sobre su minimalismo: admitió que guarda algunos, pero solo unos pocos, estimando que tiene “tres, ponele”.

El choque fue más fuerte cuando Marcela relató que, al encontrar un dibujo viejo, suele preguntarse qué hacer con él y, generalmente, termina descartándolo. Cid no pudo ocultar su incomodidad y repitió varias veces un “Ay, no, no puedo”, incapaz de procesar la idea de tirar un recuerdo así.

Sin embargo, Marcela defendió su postura asegurando que, cuando decide desprenderse de cuadernos o dibujos, busca que tengan un destino responsable. “Y lo pongo a reciclar, que por lo menos siento que le hago un…”, comenzó a decir, pero fue interrumpida por Celeste, que seguía afectada por la posibilidad de que esos objetos dejaran la casa. Kloosterboer terminó de cerrar la idea con una razón práctica: “No hago basura”.

Zapatillas heredadas y Legos

La obsesión de Cid por conservar no se queda solo en los papeles. La actriz reveló un dato impresionante sobre la ropa: guardó las primeras zapatillas de André durante trece años, solo para que después las pudiera usar Antón. Para ella, los objetos conservan una historia familiar y pueden acompañar a más de una generación en el mismo hogar.

Entre risas, Celeste reconoció que su manera de cuidar y atesorar tiene un tinte muy particular. “Yo soy más abuela que madre, me doy cuenta por momentos”, afirmó, aceptando que su apego es más sentimental que práctico.

Por otro lado, Marcela explicó que su decisión de tirar cosas también tiene que ver con la necesidad de ordenar el espacio cotidiano. Relató que a veces encuentra algo y se pregunta “¿Y este?”, para terminar tirándolo. Pero reconoció que hay excepciones cuando los objetos siguen circulando en la familia; contó que Otto juega actualmente con los Legos que Fer tenía cuando era chico.

Este detalle despertó el entusiasmo de Celeste, que respondió “Ay, hermoso. Me encanta”. Pero Marcela, fiel a su estilo, cerró el tema confesando que, probablemente, ella se habría desprendido de esas piezas hace muchísimo tiempo. “Yo los hubiera tirado hace un siglo”, admitió, aunque agregó que quizás los habría regalado en lugar de desecharlos.

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