Zack Snyder y la neta del planeta Marvel vs. DC: ¿héroes o productos?

Parece que fue ayer, pero ya llevamos un par de años con James Gunn y Peter Safran tomando las riendas del Universo DC. El arranque oficial —si decidimos ignorar cortésmente a 'Blue Beetle'— fue la serie animada 'Creature Commandos', divertidísima ella, y con eso quedó sellado el adiós al DCEU que Zachary Edward Snyder construyó ladrillo oscuro a ladrillo oscuro durante casi una década.
Pero a diferencia de otros relevos en Hollywood, donde el sucesor llega y el anterior desaparece sin pena ni gloria, este cambio de estafeta ha sido cualquier cosa menos tranquilo. La legión de devotos del Snyderverse sigue viva, activa y, sobre todo, ruidosa. Son fans que recuerdan un universo donde los superhéroes no eran simpáticos vecinos del barrio sino figuras casi míticas, cargadas de dilemas morales, fotografiadas con luz de fin del mundo y editadas con un slow motion que ya se volvió marca registrada. Eso genera lealtades profundas, del tipo que no se borra con un reboot.
Mientras tanto, Snyder no se ha quedado cruzado de brazos esperando que lo llamen de vuelta. Al contrario: está a punto de estrenar 'The Last Photograph', un proyecto que lo obligó a salir completamente de su zona de confort. Nada de épicas barrocas ni de ultraestilización marca de la casa —o al menos eso se entiende cuando él mismo describe un proceso de rodaje con estilo guerrilla, sin los recursos ni la infraestructura de una producción de estudio. Para un director asociado durante años a las grandes maquinarias de Warner Bros., eso es un giro genuino. El detalle es que 'The Last Photograph' todavía no tiene distribución confirmada, así que habrá que esperar para verla.
Fue precisamente en ese contexto —hablando de su nueva película con THR— cuando Snyder se animó a articular algo que sus fans intuían desde siempre: la diferencia de fondo entre lo que él intentó hacer con DC y lo que Marvel Studios ha construido desde sus inicios. Para él, Kevin Feige logró algo impresionante en términos de marketing y entretenimiento masivo: convirtió a sus superhéroes en productos perfectos, diseñados para que el público lo pase bien y salga del cine con una sonrisa. Un parque de atracciones, en sus propias palabras. Todo seguro, todo calibrado, todo diseñado para que la experiencia funcione.
Snyder, en cambio, siempre prefirió ver a los personajes de DC como objetos de estudio. Sus héroes no estaban ahí para venderte palomitas con la cara de Batman —o bueno, no solo para eso—, sino para hacerte pensar, incomodarte un poco, plantarte dilemas que no se resuelven fácil. Eso explica por qué sus películas dividieron tanto: quienes buscaban entretenimiento despreocupado se topaban con algo más denso; quienes querían densidad se enamoraban para siempre.
¿Cuál enfoque es mejor? Ninguno y los dos, dependiendo de lo que le pidas al cine de superhéroes. Lo que sí está claro es que Zachary Edward Snyder polariza, provoca y no deja indiferente a nadie. En un género que tiende a la comodidad, eso sigue siendo, a su manera, un mérito. ¿Ustedes de qué lado mascan la vida: parque de atracciones o laboratorio de objetos de estudio?
