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Sasha Sokol y Timbiriche: la realidad detrás de la serie y sus inicios

La serie de Timbiriche ya está aquí para recordarnos cómo empezó todo este fenómeno. Tras su estreno en televisión abierta el 8 de octubre, la producción llega este viernes 9 de octubre a ViX a las 19:00 horas con sus primeros dos episodios. Como es común en estas historias inspiradas en hechos reales, la serie se toma algunas libertades creativas para armar la trama y desarrollar a los personajes, lo que ha generado contrastes interesantes con la realidad vivida por los protagonistas.

Uno de los puntos que más llama la atención es cómo retratan la relación de Sasha Sokol con sus padres. En la ficción, se presentan escenas que sugieren una distancia emocional o física. Por ejemplo, hay un momento después de un ensayo donde la pequeña Sasha espera a que pasen por ella y, ante la ausencia de sus padres, Luis de Llano se ofrece a llevarla a casa. También hay una escena previa a una presentación donde ella pregunta si sus padres irán a verla, y aunque al final llegan, se muestra una pelea entre ellos porque el papá llegó tarde por trabajo.

Pero ojo, que la realidad según la propia Sasha es otra. La cantante ha contado que su infancia fue muy plena, llena de mimos y amor. De hecho, describió que creció en un ambiente rodeado de cultura, donde su madre, que era artista plástica, organizaba reuniones con creadores. En lugar de cuentos tradicionales como Caperucita Roja, Sasha creció escuchando historias sobre la vida de Van Gogh, Chagall o Picasso antes de dormir. Aunque admitió que tuvo una relación compleja con su padre biológico, aseguró que su entorno fue afectuoso y educativo.

El camino de Sasha hacia el estrellato no fue tan sencillo como parece. A los 9 años, después de insistirle mucho a su familia porque quería dedicarse al arte, logró entrar al Centro de Capacitación Infantil de Televisa. Antes de entrar al centro, asistía a clases de música con su hermano, y una maestra le dijo a su madre que ambos tenían aptitudes para convertirse en músicos. Pero sus papás no estaban convencidos; querían que sus hijos fueran cultos y conocieran el arte, pero no que se dedicaran profesionalmente al espectáculo.

Sasha tuvo que luchar por su sueño. Tomaba clases de ballet clásico y hasta se presentó a una audición para la obra Anita la huerfanita sin que su mamá lo supiera. Cuando finalmente la aceptaron en el centro de Televisa, su madre le pidió escoger entre seguir con el ballet o asistir cada tarde al centro de capacitación. La propia Sasha recordó que su madre le dijo que esa era la primera decisión importante de su vida.

La formación del grupo ocurrió poco después, cuando productores de Televisa eligieron a seis niños del centro. A ellos se sumó más tarde Benny Ibarra. El lanzamiento público de Timbiriche fue el 30 de abril de 1982. En ese momento, Sasha tenía 10 años. El impacto fue inmediato: apenas 10 días después del debut, Jacobo Zabludovsky los calificó como el fenómeno del país en su programa 24 Horas.

Aunque la fama cambió su rutina, sus padres impusieron una regla innegociable: no faltar a la escuela. Por eso, todo el trabajo de Timbiriche se organizaba alrededor de sus estudios. Los ensayos, las coreografías y las grabaciones se hacían después de clases. Los conciertos quedaban para los fines de semana y las giras largas se programaban estratégicamente en vacaciones de verano, diciembre o Semana Santa.

Sasha permaneció en el grupo hasta los 16 años. De acuerdo con su testimonio, sus padres la sacaron de Timbiriche y la enviaron a estudiar al extranjero cuando se enteraron de la relación que sostuvo con Luis de Llano, quien en ese entonces tenía una posición de autoridad en su carrera.

Sobre su estructura familiar, la cantante explicó que sus padres biológicos se separaron cuando ella era muy pequeña. Dos años después, su madre se casó con Fernando Díez Barroso, el hombre con quien Sasha creció y a quien describe como alguien maravilloso y fundamental en su vida. Por otro lado, su padre biológico, Miguel Sokol (también conocido como Michael Sokol o Happy), estuvo presente en una etapa de su infancia y lo veía con regularidad, aunque después dejaron de tener contacto por decisiones de los adultos.

La ficción se presenta como una historia inspirada en hechos reales, por lo que algunas escenas construyen personajes y situaciones para desarrollar la trama.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.