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Nico Buenfil se pone mamadísimo y por fin habla de su papá, Zedillo Jr.

Todos en México conocemos a Erika Buenfil. Actriz querida, con décadas de telenovelas a cuestas y una carrera que no para. Pero más allá de los reflectores, Erika ha sido siempre un ejemplo de fortaleza, especialmente al criar a su hijo Nicolás prácticamente sola. Durante años, la identidad del padre de Nico fue el secreto a voces más rumoroso de la farándula, uno que la actriz manejó con total discreción.

Nicolás, por su parte, ha crecido bajo la mirada pública pero siempre al margen del escándalo. Con 21 años, decidió ser más transparente sobre su vida personal, en especial sobre su relación con su padre, Ernesto Zedillo Jr., hijo del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, quien gobernó México de 1994 a 2000. Esta saga familiar que combina glamour televisivo con peso político ha sido, desde siempre, carne de cañón para el chismecito nacional.

El cambio físico que nos dejó con la boca abierta

Hace poco, Nico fue el centro de atención no solo por su apellido sino por una transformación que nos dejó a todos boquiabiertos. El joven, que regresaba de una escapada a Acapulco con su mamá, fue interceptado por la prensa a su regreso a la Ciudad de México y, obvio, la primera pregunta fue sobre ese cambio. Y es que la verdad, se le ve diferente y él lo sabe perfectamente.

Nico no se hizo del rogar y soltó la sopa todo orgulloso. "Ya me está dando frutos estar en el gimnasio, la neta estoy muy feliz, me ha cambiado la vida por mucho. Nunca había tenido este cuerpo", dijo ante las cámaras. Y como si eso no fuera suficiente, también anunció: "Me voy a meter a competencias y todo". Porque una cosa es ir al gym y otra es plantarte frente a la prensa a hablar de ello con esa soltura.

Un reencuentro que nos hizo suspirar

Pero la verdadera carnita de la conversación no fue el músculo ganado, sino lo que reveló sobre su familia. Después de haber sido criado por la gran Erika, que sacó adelante su papel de mamá a mil por hora, Nico decidió buscar a su padre biológico, Ernesto Zedillo Jr. Y parece que la relación va viento en popa. El joven se mostró más abierto que nunca, confirmando que se acercó a su papá y que las cosas han fluido de maravilla.

La madurez con la que habla de esto, sin dramas ni resentimientos, es algo que aplaudimos. No es poca cosa construir un vínculo a los 21 años con alguien que no estuvo presente desde el principio. Se nota que la base que le dio su mamá es sólida: no llegó a ese reencuentro con rencor, llegó con apertura.

¿Y el abuelo expresidente? ¡El chisme gordo!

Y aquí viene el notición. Después de hablar de su papá, la pregunta del millón flotaba en el aire: ¿ya conoció a su abuelo, el mismísimo expresidente Ernesto Zedillo? Por años esa conexión fue casi tabú, el elefante en la habitación de toda la farándula. Y aunque los reporteros soltaron la pregunta, la respuesta todavía no llega a nuestros oídos. Lo que sí es un bombazo es que el tema ya no sea intocable. Que Nico esté dispuesto a abordar el asunto nos muestra a un joven más transparente y seguro, listo para compartir —o no— lo que antes estaba bajo llave. La telenovela de los Buenfil-Zedillo apenas está escribiendo su siguiente capítulo.

Al final del día, lo que queda claro es que Nicolás Buenfil no solo está viviendo su mejor momento físico, sino que también está construyendo puentes importantes en su vida personal. Y su mamá, como siempre, ahí de fondo, siendo la MVP silenciosa de toda esta historia. ¡Estaremos al pendiente de todos los capítulos que se vengan!

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.