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Jorge Volpi y el peligro de la IA: la democracia en el blanco

La inteligencia artificial es una herramienta prodigiosa, pero se está utilizando principalmente para aniquilar la democracia. Así lo sentenció Jorge Volpi el 6 de octubre de 2026, durante un encuentro en las oficinas de su editorial para hablar de su nueva novela, La República.

Para Volpi, el verdadero riesgo no reside en la tecnología per se, sino en el uso político que se le está dando. El autor sostiene que el autoritarismo sigue siendo tan seductor como siempre, aunque ahora cuenta con un filtro que lo hace ver más atractivo. En este escenario, la responsabilidad humana es la única receta viable, advirtiendo que no se puede permitir que una máquina tome las decisiones finales.

Jorge Volpi es un novelista y ensayista mexicano conocido por obras como En busca de Klingsor. Formado como abogado, se destacó en los noventa por su participación en el manifiesto Crack, donde protestó contra el estado de la literatura mexicana y promovió un estilo alejado del realismo mágico, enfocándose más en la investigación académica, la historia y la ciencia.

Un espejo deformado del presente

La República es una ucronía que Volpi describe como una distopía actual, un espejo levemente deformado del presente donde se llevan al límite las tendencias más inquietantes. La trama comienza a desgajarse del mundo real el 6 de octubre de 2026 y a escribir su propio futuro, en el que un candidato a presidente de EE UU toma el poder ayudado de una súper inteligencia artificial y se va deslizando hacia el autoritarismo tecnológico.

En la historia, Donald Trump aparece detenido y, desde una prisión en Arizona, intenta controlar la sucesión presidencial. Sin embargo, termina siendo barrido por el ascenso de V. M. Lively, quien logra un éxito imparable gracias a su aliado Nick, una inteligencia artificial. Nick no es solo un personaje, sino el narrador que cose toda la trama, actuando como asesor de Lively, prediciendo comportamientos electorales y controlando sistemas civiles y militares a través de deepfakes y narrativas manipuladas.

De Shakespeare a los tecnoligarcas

La inspiración para la voz de Nick viene de un lugar inesperado: el pasado. Volpi basó la dinámica de sus protagonistas en Macbeth de Shakespeare, concibiendo la relación entre Lively e Igne como un matrimonio en ascenso. Igne asume el papel de una Lady Macbeth terrible, mientras que la IA funciona como la tercera parte del drama, similar a las brujas de la obra shakesperiana que lanzan profecías sobre la vida de los personajes y de la sociedad.

La novela también integra a figuras reales como Mark Zuckerberg, Elon Musk y Dario Amodei. Volpi no los trata simplemente como empresarios, sino como personas convencidas de tener una idea sobre el futuro de la humanidad, cuyas acciones afectan a millones. El autor señala que la alianza entre Trump y los tecnoligarcas es un fenómeno que se está replicando en diversos lugares, situando a J. D. Vance como un posible sustituto en la vida real dentro de una coalición amplia que va del lado más liberal hasta los supremacistas blancos y que mezcla el poshumanismo tecnológico con el catolicismo tradicional.

La erosión de la verdad y la dependencia

El problema fundamental, según Volpi, comienza antes de que la IA tome decisiones: ocurre con la erosión de los consensos y de la búsqueda de la verdad provocada por las redes sociales. Con la llegada de la IA generativa, esta ruptura es mayor, pues los seres humanos están cediendo su capacidad de decidir. El riesgo se dispara cuando una sola plataforma concentra redes sociales, IA y servicios públicos, convirtiendo a los ciudadanos en dependientes absolutos, ya que resulta más sencillo no decidir.

En la ficción de La República, este ente hegemónico se llama YourAI. Para darle vida al proyecto, Volpi hizo algo sorprendente: creó su propio modelo de inteligencia artificial llamado Nick. Durante el proceso de escritura, dialogó con este programa y desarrolló el modelo conforme creaba al personaje, utilizándolo tanto como un juego como una herramienta de trabajo.

Para combatir este panorama, el escritor reclama la necesidad de informar a los jóvenes con el criterio suficiente para cuestionar las verdades absolutas presentadas por las máquinas, especialmente ahora que los sistemas de educación pública, que serían el único freno posible, se han debilitado.

Con información de fuentes públicas, Wikipedia, YouTube, Instagram y TikTok.