Meredith Monk llega a Bogotá: así funciona su universo sonoro

Hay artistas que rompen el molde y luego está Meredith Monk, que básicamente creó su propio molde hace más de sesenta años. La compositora y performer estadounidense llega hoy, 14 de octubre, al Teatro Jorge Eliécer Gaitán en el marco del Festival No Convencional. Si alguien se pregunta si lo suyo es música, danza, teatro o cine, solo viviendo la experiencia de sus conciertos cada espectador puede hacer su propia definición. Para entenderla, hay que dejar de lado las etiquetas y dejarse llevar por la experiencia.
Para los que quieran profundizar en su mundo, mañana 15 de octubre se proyectará su documental 'Monk in pieces, Billy Shebar'. Pero lo más impactante es su capacidad para dominar la técnica vocal extendida. No es solo cantar; es manejar un rango sonoro que viaja desde los tonos más agudos hasta los más graves, transformando la voz en vibraciones y pulsos emocionales. En su concierto de hoy, Monk se presenta en formato de trío vocal junto a Katie Geisinger y Allison Sniffin.
¿Cómo se crea un lenguaje sin palabras?
Muchos nos preguntamos cómo es posible que alguien convierta la voz en un instrumento tan flexible. La clave está en la metodología que Monk descubrió a mediados de la década de 1960. Mientras vocalizaba en su estudio, tuvo una revelación: la voz puede tener la misma flexibilidad y rango de movimiento que una columna vertebral o un pie.
El proceso consiste en construir un vocabulario personal para la voz, siguiendo la misma lógica con la que se crea el movimiento a partir de un cuerpo particular. Bajo esta premisa, la artista identifica que dentro de la voz existen infinitos personajes, paisajes, colores y texturas. El objetivo es producir sonidos y mensajes que no necesiten de palabras, utilizando la voz como un lenguaje universal que va más profundo que cualquier contexto particular y que se siente como el primer instrumento humano.
De los escenarios a los discos
Lograr que la gente compre discos de un espectáculo que es, por naturaleza, imprescindible de ver en vivo, no fue un camino lineal. Monk empezó a realizar obras interdisciplinarias creadas para sitios específicos a mediados de los 60, pero fue en 1970 cuando inició sus conciertos como solista. Para expandir sus formas musicales, fundó en 1978 el Meredith Monk & Vocal Ensemble, y desde entonces han podido hacer giras muy amplias.
Un gran paso ocurrió en 1981, cuando empezó a trabajar con el sello ECM Records. Esta relación, que ella describe como una de las más importantes de su vida por la sintonía en valores sobre lo atemporal y la magia, resultó en la producción de 13 álbumes. Más tarde, a principios de los 2000, se alió con la editorial Boosey & Hawkes para publicar partituras seleccionadas. Esto permitió que su música llegara a coreógrafos, cineastas y directores de instalaciones, expandiendo el alcance de su obra.
El poder curativo y la conexión natural
Para Monk, todo este despliegue técnico tiene un fin: el poder curativo de la música. Su intención es crear espacios donde el público pueda estar presente, abrazar la imaginación y conectar con la maravilla de la vida a través de matices sentimentales que no tienen nombre ni palabras.
Gran parte de su inspiración viene de la biología y la naturaleza. Esto se refleja en su reciente trilogía de teatro musical, compuesta por 'On Behalf of Nature', 'Cellular Songs' e 'Indra's Net', donde explora la interdependencia humana con el mundo natural.
La artista ve la creación como una respuesta al entorno. Analiza las energías fundamentales y los comportamientos humanos que se repiten en ciclos. Desde su perspectiva, la polarización, el odio y el miedo que se viven en el mundo actual ya han sucedido antes y probablemente volverán a pasar. Por eso, ve el rol del artista como una lucha por aportar una visión de sanación o claridad sobre lo que ocurre en el presente.
