Mercien Toussaint y su receta secreta: compás haitiano con sabor a Barranquilla

Mercien Toussaint es la prueba viviente de que la música no tiene fronteras. Este artista, que nació en Ganthier, un pueblo cerca de Puerto Príncipe en Haití, llegó a Barranquilla en 1979 para una gira musical y, básicamente, nunca más se fue y no ha vuelto a Haití. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo de resistencia y alegría, llevando la esencia de las Antillas a la construcción social y cultural de la capital del Atlántico.
Para entender el impacto de Mercien, hay que hablar de su capacidad de adaptación. Aunque en Haití predomina el francés, su curiosidad lo llevó a aprender inglés, creole y español. Aunque estudió español en el colegio, confiesa que solo sabía algunas palabras al principio y que fue llegando a Barranquilla donde empezó a perfeccionarlo. A pesar de que siente que aún no lo habla bien, asegura que logra entenderse y hacerse entender, una habilidad que fue clave para que pudiera entrar con fuerza en el mercado musical colombiano.
Los discos que pusieron a bailar a la Arenosa
Esa mezcla de idiomas y ritmos dio frutos rápidos. En 1992, Mercien grabó su primer LP titulado ‘Sabor a coco’ junto a la Select Band. En este trabajo destacan canciones como ‘Los amores de Petrona’, ‘Bule bule’ y ‘Échale maicena’, pero la joya de la corona fue ‘El berroche de María’. Según el propio artista, este tema fue un éxito masivo que sonó en las emisoras durante unos ocho meses y se volvió especialmente popular durante los Carnavales.
Pero la cosa no quedó ahí. En 1993 lanzó su segundo álbum, ‘El swing del bailador’, donde incluyó éxitos como ‘Yorumo calabazo’, ‘Sangre de compás (DP)’, ‘Zumba sara (Martelly)’ y ‘Clavo doblao’. Estas canciones siguen vigentes y son parte recurrente de las programaciones verbeneras actuales. El secreto de Mercien ha sido mantener el compás, el ritmo originario de Haití, y fusionarlo con los sonidos de la costa Caribe colombiana y algunas influencias de África, creando una cadencia y un sabor que, según su familia, no se comparan con ninguna otra música.
El legado familiar y La Banda de Haití
La música es un asunto de familia. Pierre Toussaint, hijo de Mercien, es quien ahora dirige el proyecto La Banda de Haití. Para Pierre, este grupo es un homenaje a sus raíces y al legado de su padre, pues desde niño soñaba con tocar con él mientras lo veía ensayar los fines de semana y lo acompañaba en las presentaciones. Aunque Pierre nunca ha visitado Haití debido a la situación política y social del país, la admiración por la carga cultural de su padre lo llevó a fundar el grupo hace dos años.
El objetivo de La Banda de Haití es que la gente se acerque a esos sonidos y entienda el mestizaje entre la música haitiana, la colombiana y la conexión con otros ritmos del Caribe. De hecho, Mercien cuenta que fue precisamente en Barranquilla donde escuchó por primera vez canciones de Dominica, Guayana y Martinica, las cuales posteriormente aprendió a cantar. Ahora, el proyecto busca expandirse nacional e internacionalmente, pues Pierre afirma que en cada evento cultural o fiesta donde se presentan, el público reacciona con entusiasmo, incluso personas que recuerdan las canciones desde que eran niños.
Cita melómana y homenaje
El próximo domingo 25 de octubre, La Banda de Haití tendrá una plataforma importante en el encuentro ‘Amigos de la Música’. Este espacio es un paraíso para los melómanos, donde se comparten joyas musicales en formatos de CD y discos de 78, 45 y 33 RPM. La intervención del grupo será a las 3:00 p.m. en El Paladar del Chino Chois, ubicado en la calle 52 #24-16, con entrada libre. El grupo llega con la idea de aportar información y compartir su sabor en un entorno de aprendizaje.
La jornada empezará desde las 11 de la mañana con la intervención de coleccionistas. En el marco de este evento, se rendirá un homenaje póstumo a Edwin Madera, fundador y mánager de La Organización Musical La Troja, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. Su hija, Anamilé Madera, será la invitada especial para programar los temas que su padre amaba y contar anécdotas sobre ellos. Además, entre los temas obligatorios de la programación estará el compás, género creado a mediados de la década de 1950 por el músico Nemours Jean-Baptiste.
Después de casi cinco décadas en Colombia, Mercien Toussaint sigue demostrando que el ritmo es el mejor puente posible entre dos naciones. ¿Se imaginan lo que sería una fiesta sin ese sabor caribeño?
